El síndrome de ojo seco es una alteración en la cantidad o la calidad de la lágrima que provoca irritación, ardor y molestias en la superficie ocular. Es una de las consultas más frecuentes en oftalmología y su impacto en la calidad de vida suele subestimarse.
Los síntomas suelen ser persistentes y fluctuar a lo largo del día:
Hay factores cotidianos que agravan los síntomas del ojo seco. Identificarlos es parte del tratamiento.
El uso prolongado reduce la frecuencia del parpadeo y acelera la evaporación de la lágrima.
El aire acondicionado y la calefacción resecan la superficie ocular y agravan los síntomas.
El uso extendido puede alterar la superficie ocular y aumentar la molestia.
Determinados tratamientos médicos pueden reducir la producción de lágrima.
Para el síndrome de ojo seco contamos con tecnología avanzada IDRA y Rexon-Eye, que permiten una evaluación precisa y un tratamiento regenerativo no invasivo.
El equipamiento con el que se trabaja es parte del resultado. Estos son los equipos que intervienen en esta especialidad.
El ojo seco lo trata un equipo de oftalmólogos subespecializados en superficie ocular, con el apoyo del equipo de diagnóstico de la película lagrimal.
En muchos casos es una condición crónica que se controla más que se cura, con tratamientos que reducen notablemente los síntomas.
Es un equipo de diagnóstico que analiza en detalle la calidad de la película lagrimal y el estado de las glándulas responsables de producirla.
Es una tecnología no invasiva orientada a estimular la regeneración de las glándulas que producen la capa lipídica de la lágrima.
El uso prolongado puede agravar los síntomas. El equipo médico puede orientar sobre alternativas o pautas de uso.
Agendá una consulta y evaluamos tu caso con los estudios necesarios para definir el tratamiento más adecuado para vos.