El glaucoma es una enfermedad que daña de forma progresiva el nervio óptico, en general asociada a una presión intraocular elevada. Es una de las principales causas de pérdida de visión irreversible en el mundo, y a la vez una de las más prevenibles cuando se detecta a tiempo.
El glaucoma suele avanzar en silencio. Por eso el control periódico pesa más que los síntomas:
Como el glaucoma suele avanzar sin síntomas evidentes hasta etapas ya avanzadas, el control periódico de la presión intraocular y del nervio óptico es la principal herramienta para detectarlo a tiempo, sobre todo si hay antecedentes familiares.
La forma más frecuente. Avanza de manera lenta y silenciosa.
Puede presentarse de forma aguda, con dolor y pérdida brusca de visión. Es una urgencia.
El nervio óptico se daña aun con la presión intraocular en valores normales.
Asociado a otras condiciones oculares, traumatismos o determinados tratamientos.
Ofrecemos tratamientos personalizados y cirugía mínimamente invasiva para controlar el glaucoma y proteger el nervio óptico, con un enfoque integral y seguimiento en el tiempo.
El equipamiento con el que se trabaja es parte del resultado. Estos son los equipos que intervienen en esta especialidad.
El glaucoma lo trata un equipo de oftalmólogos con experiencia en su diagnóstico y en su cirugía, con el apoyo del equipo de estudios de campo visual y nervio óptico.
No tiene cura, pero se controla de forma efectiva y su progresión puede frenarse con el tratamiento adecuado.
Existe un componente de predisposición familiar, por lo que se recomienda un control más frecuente si hay antecedentes en la familia.
La frecuencia la define el equipo médico según el riesgo de cada persona; en general se indican controles periódicos regulares.
El daño del nervio óptico no se revierte. El objetivo del tratamiento es preservar la visión que se conserva y evitar que la enfermedad avance.
Agendá una consulta y evaluamos tu caso con los estudios necesarios para definir el tratamiento más adecuado para vos.